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Mostrando entradas de junio, 2026

Carta #4

Querida Taylor, He leído su segunda carta con más atención de la que le dediqué a la primera, y eso ya debería significar algo. No retiro nada de lo que dije: su música sigue pareciéndome demasiado nítida, demasiado segura de sí misma, muy dispuesta a tenderle la mano a quien escucha. Sigue habiendo, entre su mundo y el mío, una distancia evidente pero la distancia, a veces, también es una forma de tensión; y si la tensión se la escucha bien, puede convertirse en música. Lo que cambió mi perspectiva es lo dicho sobre el reloj. Hay algo en esa imagen que describió que no se comporta como un argumento, sino como una escena; una que persiste dando vueltas en mi cabeza. Así que voy a proponerle algo más modesto y, por lo tanto, más interesante que una colaboración inmediata: envíeme un demo. Quiero escuchar qué ocurre cuando toma esa imagen del reloj y la lámpara, la deja pudrirse un poco en su cabeza y escribe desde ahí, sin preocuparse por explicar demasiado. Si de verdad puede entrar en...

Carta #3

Sherlock, Recibí su carta. No me sorprendió su desdén; me sorprendió, en cambio, lo fácil que le resulta descartar aquello que no puede entender. Usted confía en las huellas, en el barro, en la ceniza. Yo también confío en las huellas, aunque no siempre aparezcan sobre el suelo. Soñé otra vez. La calle era la misma. Estaba la niebla amarilla, la vidriera rota y el hombre en el pavimento con la mano cerrada. Pero esta vez había algo más, una segunda figura, quieta junto al cuerpo, inmóvil de un modo que no parecía humano. No sabría decirle si estaba observando al muerto o aguardando algo. Lo único claro fue la frase que escuché, con una nitidez insoportable: “Dígale a Holmes que deje de mirar el cuerpo.” Eso es lo que intento explicarle. Empiezo a sospechar que no se trata solo de un asesinato, que hay algo en esa escena —algo que espera, acecha— que no encaja en el orden habitual de las cosas. Y si le escribo de nuevo no es por capricho, sino porque me temo que usted está investigando ...

Una navidad borrosa

Otra vez iba a pasar Navidad con la familia de Valen. Decir “otra vez” me resulta raro; festejar Navidad no es algo particularmente común para mí. Soy judío y debe ser el segundo o tercer año que hago algo especial en esta fecha. Además, poco tienen de normales las fiestas con su familia. La Nochebuena había caído en una tarde calurosa, pesada. Era de esos días en los que no corre ni una gota de aire; realmente no se podía estar sin algo que refrigerara alrededor. Por suerte, esta vez era en su casa, que me queda bastante más cerca. Dijeron que llegara a las 20:30; yo llegué a las 21:15 calculando la impuntualidad habitual. Igualmente fui el primero; bah, segundo, solo estaba el tío abuelo pastor evangelista, su mujer y sus hijos (de más de treinta años cada uno). No hay muchos jóvenes en la familia, la persona más chica es Sabri y tiene 14 años; así que no pasa eso de la mágica Navidad. No tenía muchas ganas de hablar con esta gente, casi no los conocía y por mi descripción anterior, ...

Crónica - Marcha federal universitaria

Escribo esto casi un mes después de la última Marcha Federal Universitaria, al término de mi primer cuatrimestre de la carrera, en un contexto movido y bastante complicado. Hace semanas que tengo este trabajo dándome vueltas. No sabía bien por dónde agarrarlo, hasta que hoy, camino a rendir el último parcial, me crucé con uno de mis profesores favoritos de la secundaria. Yo siempre voy a rendir nerviosa. No importa qué tanto haya estudiado, o cuán bien me haya ido en las otras instancias evaluativas, ir a rendir es un padecimiento enorme. El viaje en subte se me hace eterno y la noche anterior me despierto un millón de veces pensando que me dormí y llegué tarde al parcial. El caso es que hoy vi a mi profe. Lo saludé, me reconoció y tuvimos una cordial y breve conversación. Me puse realmente feliz de encontrarlo después de tanto tiempo; tanto, que esta vez el trayecto a la facultad fue tranquilo, hasta podría decirse ameno. A veces pienso en este profesor, sobre todo en aquella vez en l...

Microcuentos

Me encontré caminando. Era de noche y todo me resultaba desconocido, pensé que tal vez todavía estaba adormecido o que tan solo estaba un poco desorientado. No lograba recordar porqué había salido, tampoco sabía con certeza a dónde iba, pero me dominaba el impulso de seguir avanzado. Cuanto más recorría, más extraño me resultaba todo, apenas reconocía qué había a mi alrededor. De algún modo el mundo se sentía ajeno a lo que conocía hasta el momento pero no sentía miedo, es más, todo me resultaba encantador. Quería quedarme ahí por siempre, me sentía atraído de forma incontrolable al nuevo mundo que mis ojos descubrian, así que seguí caminando a paso lento. Luego de un rato de solo oír mi respiración, empecé a escuchar otras cosas. Todavía no estoy seguro de dónde venían. Eran muchas voces; todas me indicaba un camino distinto, se mezclaban y entrelazaban como las cuerdas de un coro pero de repente una de ellas se separó del resto: "haré de ti un amigo o un enemigo" exclamó y ...

Microcuentos con sueños ajenos

No recuerdo absolutamente nada de lo que soñé hoy . El avión, atrapado por un imán gigante, impactó en el hogar del rey marroquí a las siete en punto de la mañana. La empresa metalúrgica del estado (M.P.C.S, la Moroccan Public Company of Steel) debió estacionar y detener el transporte de un imán gigante, del tamaño de una secuoya. El imán era transportado en catorce carretas de madera, empujadas por quince camellos y ciento treinta tres obreros sindicalizados, en una ubicación muy cercana al ya nombrado edificio público. Mi compañero y yo fuimos citados desde la [CONFIDENCIAL], perteneciente al departamento número [CONFIDENCIAL] de [CONFIDENCIAL] para investigar el caso. Lo curioso, y motivo principal de por el que me comunico con ustedes, (las únicas mentes en las cuales confío, y de quienes espero alguna respuesta sensata) es que considero que estos sucesos no solo desafían la realidad, sino al entramado espacio-temporal que admite nuestra mundo y su lógica. Para empezar, no hubo nin...

Cronica ensayística - Feria del Libro 2026

  Últimamente se escucha en todos lados la frase "ya nadie lee". Yo tengo sentimientos encontrados con esa afirmación: por un lado creo que sí, la gente cada vez lee menos; lo veo en mi misma, en mis amigos, en mis familiares; por el otro, estoy convencida de que sigue siendo una práctica importante y convocante, aunque quizás no del mismo modo en que lo era antes. Durante mi visita a la Feria del Libro me resultó difícil ignorar esa contradicción. Fui dos veces en esta última edición y en ambas ocasiones había tanta gente que por momentos resultaba agobiante simplemente estar ahí. Parecía obvio que la frase anterior era falsa. Los datos de la Encuesta Nacional de Consumos Culturales muestran un panorama más complejo que el que suele aparecer en los discursos pesimistas. Analiza los hábitos de lectura en distintos grupos etarios y regiones del país, comparando los datos recolectados en 2013, 2017 y 2022.  Según la encuesta, el 51% de la población afirmó haber leído al...