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Mostrando entradas de mayo, 2026

Carta #2 - Lynch responde a Taylor

Querida Taylor, Me halaga mucho tu propuesta pero, lamentablemente, tendré que rechazarla. Estuve escuchando su disco, y aunque encuentro en él cierta sensibilidad genuina, no se asemeja en lo absoluto con el tipo de música que acostumbro a usar en mis obras. No puedo negar que me intriga la fusión entre un estilo como el suyo —inocente y juvenil— y algo más… ácido, digamos; próximo mi manera de trabajar, que suele moverse por lugares bastante menos iluminados. La verdad es que no veo posible la unión entre nuestros proyectos, y no porque crea que usted sea incapaz de hacerlo, de hecho, todo lo contrario. Tus canciones están construidas con demasiado cuidado, funcionan demasiado bien y tienen la precisión de un reloj recién fabricado; mis películas suelen parecerse más a una lámpara parpadeando en un pasillo vacío a las tres de la mañana: las dos cosas pueden ser hermosas, pero no necesariamente deben vivir en la misma habitación. Usted entiende demasiado bien cómo contarle a la gente ...

Carta #1 - Lynch a Sherlock

Sherlock,  Me desperté hace exactamente cuarenta y siete minutos. Son las 2:33 AM en el pueblo en Omaha, Nebraska y acabo de tener un sueño increiblemente peculiar.  No era un sueño común, porque los sueños comunes se evaporan rápido, como el humo sobre una taza de café caliente. Este no, quedó suspendido en el aire de mi habitación. Vi un crimen. No sé dónde ocurrió exactamente. Ví una calle angosta cubierta por una niebla espesa y amarillenta. Escuché el ruido de unos zapatos sobre el pavimento mojado antes de ver el cuerpo. Un hombre yacía frente a una vidriera rota, inmóvil, con la mano cerrada tan fuerte que parecía estar sosteniendo algo invisible.  Al principio pensé que era Londres. Uno imagina Londres cuando piensa en usted, pero cuanto más despierto estoy, más seguro me siento de que no era allí. Había algo americano en la escena. Los cables eléctricos colgaban demasiado bajos, ví un cartel de neón parpadeando detrás de la niebla. Y el café… puedo jurar que olía...

Secretos

Mayo 2011 Se acercaba el acto del 25 mayo y mi maestra Marie estaba empezando a organizarlo porque nos tocaba a nosotros, a la sala de 5.  La idea era que hayan dos bailes, y por lo tanto, dos grupos: los paisanos, que bailaban chacarera y las damas antiguas y caballeros, que bailaban minué. La cuestión es que yo quería bailar con uno de mis compañeritos y cuando nos dividieron, no me tocó. Yo bailaba chacarera y él minué y  eso me angustió muchisimo. Tanto que me puse a llorar. Claramente me gustaba, pero era tan chica que ni siquiera lo podía poner en palabras, así que cuando vino mi maestra a preguntar que pasaba, la verguenza era doble porque no lo podía ni explicar.  Llore por un rato y cuando me calme un poco, lo único que me salió decir cual nena caprichosa fue "es que yo quería bailar con Matías". Marie se rió y yo me sentí mas tranquila. Claramente no sabía que le había confesado a mi maestra quién me gustaba, así que decirlo me hizo sentir aliviada.  Lo mej...