Secretos
Mayo 2011
Se acercaba el acto del 25 mayo y mi maestra Marie estaba empezando a organizarlo porque nos tocaba a nosotros, a la sala de 5. La idea era que hayan dos bailes, y por lo tanto, dos grupos: los paisanos, que bailaban chacarera y las damas antiguas y caballeros, que bailaban minué.
La cuestión es que yo quería bailar con uno de mis compañeritos y cuando nos dividieron, no me tocó. Yo bailaba chacarera y él minué y eso me angustió muchisimo. Tanto que me puse a llorar.
Claramente me gustaba, pero era tan chica que ni siquiera lo podía poner en palabras, así que cuando vino mi maestra a preguntar que pasaba, la verguenza era doble porque no lo podía ni explicar.
Llore por un rato y cuando me calme un poco, lo único que me salió decir cual nena caprichosa fue "es que yo quería bailar con Matías". Marie se rió y yo me sentí mas tranquila. Claramente no sabía que le había confesado a mi maestra quién me gustaba, así que decirlo me hizo sentir aliviada.
Lo mejor es que no quedó ahí, Marie también tenía algo para decirme, algo que prometió que me podía animar. Entusiasmada, le pregunte qué cosa y ella se acercó y me contestó: la idea no era decirlo ahora, pero vos vas a hacer otra cosa con Matías, van a ir los dos a la bandera.
Diciembre 2018
Yo ya sabía hace rato que Papá Noel no existía, mi hermana lo había descubierto el año anterior cuando se le cayó un diente, lo dejó abajo de la almohada y el ratón ni se lo llevó ni le dejó un peso. Pero mi prima, que tenía dos años menos que yo y dos más que mi hermana, todavía creía.
Se acercaba navidad y mi tío todavía queria sostener la magia, así que estaba todo calculadísimo. Ya el año pasado, con mi hermana no queriendo salir a ver los fuegos artificiales para abrir los regalos más rápido, casi se arruina todo. Así que semanas antes mis papás nos venían diciendo que tengamos cuidado, que Jaz todavía no sabía.
Llegado el día, todo salió como planeaban. Brindamos a las 12, subimos a la terraza y mi tía, con la excusa de ir al baño, se quedó unos minutos más abajo poniendo los regalos.
Lo que ninguno de nosotros sabía es que fue en vano. Aparentemente, mi abuela en una merienda después del colegio le confesó la verdad por miedo a que quede boba con sus compañeritos y le hizo prometer que no le diría nada a su papá.
Enero 2024
Habíamos ido a merendar con mi hermana a la casa de mi abuela; veníamos charlando hace como tres horas y trajo una fuente mediana con cuadraditos de una torta que sabe que me encanta. Como venía el verano e iba a tener mucho tiempo libre, le pedí por vez mil que me pasara la receta y ella accedió, pero en lugar de dictármela como siempre, se paró y fue a buscar algo.Marzo 2025
Era otra de esas tardes de merienda en lo de mi abuela. Esta vez había ido sola, sin mi hermana, y estábamos charlando sobre una amiga suya de la primaria que ya no se llevaba bien con el marido, pero no se animaba a separarse.
No recuerdo exactamente en qué momento la conversación giró, pero intuyo que nació de uno de sus ya típicos relatos sobre los viernes en los que se empilchaba para ir al centro con su amiga a ver los estrenos del cine.
Cuando mis abuelos empezaron a salir, ella tenía 15 y él 18. Él, logicamente, ya había terminado su etapa como estudiante y trabajaba en la fábrica textil de su familia. Ella todavía no, y quizá por eso (y la cito), en su entorno, la relación no siempre era tomada del todo en serio.
Tenían un grupo de amigos grande. Dentro de ese grupo, había algo que todos sabían (menos mi abuelo) y era que mi abuela tenía un admirador. Era un chico que en algún momento le había escrito cartas y poemas a mi abuela. Ella nunca le dio lugar, y después empezó su noviazgo, así que creyó que todo eso había quedado atrás.
Un día llegó su departamento un ramo de flores. Ella pensó que eran de mi abuelo pero se equivocó, eran de el admirador y venían con una poesía y un papel mínimo, pero imposible de ignorar.
Aparentemente mi abuelo le había estado mintiendo. El papel decía que él nunca había terminado el secundario, que le quedaba una materia y que la estaba rindiendo a escondidas, a espaldas de ella.
Abril 2026
Mi tía abuela tiene demencia y vive sola. Un día se tomó una botellita de licor que había quedado de cuando vivía mi abuela y, a raíz de eso, mi mamá y mi tío fueron a sacar de la casa de todo lo que pudiera representar un peligro.
Yo no conocí a mi abuelo, pero tengo claro que era una persona particular. Sé que era de cacáter fuerte, orgulloso y medio exagerado; también que le gustaban mucho los electrodomesticos y la tecnología y que vivía gastando lo que no tenía para comprarlos.
Por lo que cuenta mi mamá, él siempre dijo que si entraban a robar tenía con que defenderse. La verdad es que no sorprendía a nadie, reitero, tenía un caracter fuerte y un ego bastante grande.
En fin, resulta que revisando los estantes de la comoda del comedor, mientras que terminaban de sacar los vinos y licores que estaban ahí desde antes que yo nazca, atrás de todo eso, mi tío encuentra un arma. Parece que justo con ese tema, el abuelo no estaba exagerando.
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