Carta #2 - Lynch responde a Taylor
Me halaga mucho tu propuesta pero, lamentablemente, tendré que rechazarla. Estuve escuchando su disco, y aunque encuentro en él cierta sensibilidad genuina, no se asemeja en lo absoluto con el tipo de música que acostumbro a usar en mis obras.
No puedo negar que me intriga la fusión entre un estilo como el suyo —inocente y juvenil— y algo más… ácido, digamos; próximo mi manera de trabajar, que suele moverse por lugares bastante menos iluminados. La verdad es que no veo posible la unión entre nuestros proyectos, y no porque crea que usted sea incapaz de hacerlo, de hecho, todo lo contrario.
Tus canciones están construidas con demasiado cuidado, funcionan demasiado bien y tienen la precisión de un reloj recién fabricado; mis películas suelen parecerse más a una lámpara parpadeando en un pasillo vacío a las tres de la mañana: las dos cosas pueden ser hermosas, pero no necesariamente deben vivir en la misma habitación. Usted entiende demasiado bien cómo contarle a la gente lo que siente. Yo, en cambio, prefiero que la gente salga sin entender exactamente qué sintió, creo que de ahí salen las cosas interesantes.
No dudo de su talento, es más, es ahí donde reside el inconveniente principal. Su música tiene una claridad emocional muy valiosa, está cuidadosamente confeccionada para encontrar a las personas y acompañarlas. Yo intento hacer lo contrario: perderlas.
Una canción pop es para el oyente lo que un faro es a un barco perdido; mis películas, en cambio, prefieren apagar las luces y observar qué ocurre en la oscuridad.Nada de esto es una crítica, valoro mucho su obra pero todo en sus canciones parece cuidadosamente confeccionado para conectar con quien escucha y yo desconfío un poco de las cosas que encajan demasiado bien.
En relación con las canciones para Hannah Montana, quédese tranquila, no diré ni una palabra. Aunque, siendo sincero, tampoco creo encontrar demasiadas personas interesadas en escuchar esa información –por lo menos no en mi entorno–. Aprovecho también para agradecer sus elogios sobre Inland Empire.
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