Crónica

Por suerte, yo siempre supe por qué el 24 de marzo es un día importante. Siempre entendí qué se conmemora, quiénes son las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, qué son los desaparecidos y lo qué significa cuando alguien dice que son 30 mil.

Siempre pensé que entendía bien lo que este día representa pero, desde hace ya unos años, no siento que todo esté tan claro.

Me acuerdo de la semana del 24 marzo de 2023, yo estaba en tercer año de secundaria y tuve clase de historia con un profe que quiero mucho. En el marco de la conmemoración, nos mostró la famosa entrevista que le hicieron los reporteros holandeses a las madres de plaza de mayo mientras se llevaba a cabo el mundial de 1978 en nuestro país. Yo lo había visto muchas veces ya, pero no sé, esa vez me impactó de otra forma.

Era la última clase del día, el año escolar había empezado hace poco y todavía no nos acostumbrábamos a salir tan tarde. La verdad es que todos mis compañeros estaban un poco dispersos.

A mi me quedó una sensación de desamparo, de repente me sentí extraña. Un poco me descolocó ver al profe intentando transmitir algo tan impactante y ver a todos indiferentes. Parecía que era información que daban por sabida, entonces se permitían estar distraídos.

El año siguiente a ese fui a la marcha por primera vez. Nunca había ido porque sentía que no era mi lugar, mi familia nunca participó activamente en política y no conozco a nadie que haya sufrido alguna pérdida durante la dictadura. Pero ese año me animé porque sentía que tenía que hacer algo.

Hoy, tres años más tarde, ya se volvió una costumbre. Siempre paso un rato y me emociono cuando está llegando el subte abarrotado de gente cantando o cuando veo nenes chiquitos tener sus primeros contactos con esta historia.

Creo que lo que más me conmueve de la marcha es justamente lo contrario a esa sensación de soledad que tuve en el aula esa tarde. Hoy caminaba y entre los carteles, las canciones y sobre todo, escuchando lo que la gente que te cruzas tiene para contar, me doy cuenta que la historia no concluyó todavía, se sigue escribiendo.

Cuando digo que tardé en entender como pararme frente a esta fecha, me refiero a que ahora se que no se trata solo de recordar, también hay que involucrarse.

Como charlaba con Juana, una estudiante de 24 años de La Plata, creo que la única forma de hacerle frente a la indiferencia, al olvido. La única forma de no dar por sentado lo que tenemos, es yendo a estos eventos, haciéndonos parte de estos espacios y escuchando las historias de lo que no vivimos para poder contarselas a quienes todavía no son parte. 

El 24 ya no es un día de certezas porque para mí en esta fecha se condensan sentimientos muy opuestos: por un lado, la tristeza y el dolor por lo que pasó pero, por el otro, la tranquilidad de que a muchos nos sigue pareciendo importante recordar, la responsabilidad de hacer que siga siendo una causa convocante y, por último, la esperanza de que en lo colectivo florezca la memoria.


Comentarios